TRANSGRESORES POR NATURALEZA

Comparto, como siempre, la opinión del doctor Alfredo Miroli. El argentino es transgresor por naturaleza. Si hay luz roja, yo paso igual; si un cartel indica no estacionar, yo estaciono donde quiero; si me dicen “peligro”, no me importa, y eso en “Tuculandia” es mucho peor, casi cotidiano por definición. El tucumano no sólo no respeta normas de convivencia sino que pareciera que le gusta el riesgo; juega con su vida y la de los demás. Recuerdo hace varios años, en cancha de Atlético Tucumán, un borracho sacó un machete enorme, de los que se usan para cortar ramas o pasto, y comenzó a revolearlo en medio de la gente de la tribuna cabecera Norte, armando un tremendo caos que, gracias a Dios y a un grupo que se arriesgó a desarmarlo, no pasó a mayores. Ese episodio bastante lejano nos muestra crudamente la esencia peligrosamente transgresora de una gran parte de los habitantes de “Tuculandia”: “¡Yo hago lo que quiero! ¿Y qué?”

Miguel Ángel Sáez

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San Miguel de Tucumán

LEALES A LA PATRIA

No se unieron al enemigo exterior para lograr la caída del gobierno con el que estaban enfrentados. San Martín ya dijo, en su oportunidad, que “tal felonía ni el sepulcro la ha de borrar”. No fueron corruptos ni se enriquecieron en la función pública. No condicionaron a la Justicia para lograr impunidad para nadie. No abrieron cuentas secretas en bancos extranjeros porque nada tenían que ocultar. Nunca se les hubiese ocurrido comprar acciones en empresas situadas en el exterior o en paraísos fiscales. Invertir en el país era la mejor manera de evidenciar confiabilidad en nuestra patria, asegurando la imprescindible necesidad de dar cumplimiento estricto a mandas y garantías constitucionales que preservasen la seguridad jurídica y la previsibilidad en el accionar gubernamental. Nunca hubiesen alentado la usurpación de tierras como modo operativo de hacer “justicia social” con la propiedad ajena. Nunca hubiesen firmado acuerdos comerciales con potencias extranjeras ni con multinacionales foráneas conteniendo cláusulas secretas, ocultas para la opinión pública, en desmedro de la imprescindible transparencia de un régimen republicano. Nunca se les hubiera ocurrido, gobernando el país, intentar “condonar” una multimillonaria deuda de su propia familia con el Estado Nacional, porque sabían que esa era una condenable maniobra delictiva. Jamás hubieran cedido, bajo ninguna forma, territorio nacional para que potencias extranjeras emplazaran bases aeroespaciales custodiadas por su personal militar. Sabían que el endeudamiento externo siempre importa un condicionamiento a la cumplimentación y ejecución de políticas económicas nacionales, por lo que siempre trataron de evitarlas, desendeudando como política de Estado. Jamás hubiesen firmado acuerdos secretos con potencias extranjeras para lograr la impunidad de terroristas que asesinaron argentinos, dinamitando embajadas y mutuales. Fueron muchos los patriotas que dignificaron sus vidas, privilegiando la Patria por encima de sus ambiciones personales o intereses partidarios. Lograron, en ocasiones, reconciliaciones históricas, como la que protagonizaron Perón y Ricardo Balbín. Menciono, entre otros patriotas, al Gral. San Martín, a Manuel Belgrano, a Martín Miguel de Güemes. También Bernabé Aráoz, Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Hipólito Yrigoyen, Juan D. Perón, Arturo Illia y Raúl Alfonsín.

Luis Iriarte

luisiriarte17@gmail.com

EL DEBER MORAL

Nuestra crisis de valores es tan profunda que ya nadie la niega, está asumida. Está difuso el límite entre lo correcto e incorrecto, entre válido e inválido socialmente. Tanto es así que hoy ser corrupto ha pasado a asumirse como algo normal en nuestra sociedad, sin castigo alguno. ¿Verdad? Para explicar el origen de esta crisis moral recurro al pensamiento que de ella nos dejó I. Kant (1768-1804). A diferencia de los relativistas (empiristas y racionalistas dogmáticos) que entendían a la moral como condicionada a la interpretación de la naturaleza e idiosincrasia humana, la filosofía moral de Kant se caracteriza por universalismo y formalismo. Por lo tanto, debe ser válida y obligatoria para todo ser racional en cualquier circunstancia, independiente de cualquier condicionamiento religioso, personal, etc. Al respecto, expresa su precepto imperativo categórico de la siguiente manera: “Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en ley universal”. Es decir, actúa de tal manera que te sea lícito y legítimo desear que todo el mundo actúe del mismo modo. Esto equivale a actuar por deber, y tal precepto es la esencia del imperativo categórico de la ética kantiana. De igual, pero no tan imperativa es la interpretación de moral que dio Platón. Este decía que la moral de la comunidad es la única válida para mantener el orden en una sociedad. A ella debía someterse el comportamiento de sus individuos. Hoy por hoy, innumerables causas han generado sociedades con pobre educación, en las cuales estos preceptos no prevalecen; por ello han perdido el concepto de lo correcto como deber. Esta es la causa que en gran parte explica la decadencia actual de muchas sociedades subdesarrolladas. Una lectura de la actual Argentina podría resultar en ser el paradigma de la falta del deber correcto. Esfuerzos ingentes son necesarios hacer para crear formación integral de las personas y alcanzar una moral ciudadana que nos obligue lícitamente a cumplir con nuestros deberes, rompiendo grietas y obstáculos que nos permitan salir de esta profunda crisis de valores. Creo que es la única obligación que podría condenarnos al éxito. Esta condena puede comenzar a cumplirse educando al ciudadano con el ejemplo de haber cumplido moralmente con el deber. Para esta tarea no veo mejores maestros que los hombres y las mujeres de alta exposición mediática. Sobre todo los con función pública. Dentro de estos, por ser ética y moral materia de primer año de Abogacía, la justicia debe ser su adalid.

Luis Pablo Guzmán

guzmanluispablo@gmail.com

MACRI

El ex presidente Macri es un personaje necesitado de un urgente examen psiquiátrico, porque mostró sus desvaríos con exposiciones y respuestas frágiles e infundadas ante los medios periodísticos que fueron y son soportes de su gestión al frente del Ejecutivo Nacional. Es un hombre que toda su existencia la pasó divagando, sumido en un enorme desequilibrio emocional, quizás como secuela de algún percance personal que le generó un desorden en sus ideas. Las mentiras, sus delirios, sumados a su confusión, lo indujeron a decir y hacer cosas irracionales en la entrevista. Mintió en su discurso ante la Asamblea Legislativa el 1 de marzo de 2019, cuando afirmó: “…creamos 700.000 puestos de trabajo…”; puso en evidencia su desvarío cuando dijo “…el mundo nos espera con los brazos abiertos…”; el congresista norteamericano “Henry” Cuellar, lo contradijo aclarando que somos “moradores del patio del fondo de Estados Unidos...” (Perfil, 11/10/20); mostró el desorden de sus ideas cuando dijo que “…el populismo es más peligroso que el coronavirus…”, hoy la epidemia ya sumó más de 38,5 millones de personas infectadas en países administrados indistintamente por el liberalismo y el populismo. En su edición del 12/10/20 LA GACETA publicó un reportaje de 30 minutos que Morales Solá le hizo a Macri (a pesar de que los especialistas afirman que tardaron más de cuatro horas para poder orientar al ex presidente en sus exposiciones y respuestas); en la misma dejó en claro que él no es responsable de lo que pasó en su gestión, entonces corresponde preguntar ¿dónde estuvo Macri entre 2015 y 2019? En los minutos que duró “la puesta en escena” realizó un repaso de toda su gestión, pero considerando la cantidad de desaciertos en los que incurrió, necesitaría por lo menos 24 horas para enumerarlos. Enarbolando más firme que nunca la bandera del odio hacia quienes lo derrotaron en 2019, acusó a Cristina Fernández de “…tener secuestrado al peronismo desde hace más de 10 años…”; esta acusación dejó claro la falta de conocimiento de la historia de la política argentina, al desconocer la frase de Juan Domingo Perón cuando dijo “…mi único heredero es el pueblo…”; por ende el único dueño del peronismo es el pueblo peronista. El disparatado comentario pareció estar orientado a entorpecer la celebración del Día de la Lealtad; o está en la búsqueda de nuevos “Pichettos”, o pretende emular a José de San Martín en la gesta Libertadora, liberando al peronismo del supuesto secuestro. Pero en lugar de granaderos tendría que recurrir a Videla, Massera y Agosti, acompañado por los medios periodísticos, más los actores de la timba financiera; tampoco tiene claro si será candidato en 2021, pero lo más grave para el país es que pretende formar nuevos “líderes”; raro, porque él nunca aprendió nada, entonces nada puede enseñar.

José Emilio Gómez

gomezpepe112@gmail.com

DISCURSOS Y REALIDAD

Para Juan Domingo Perón, y para muchos entre los que me incluyo, “la única verdad es la realidad”. El presidente, Alberto Fernández, afirmó hace unos días: “Cuando nosotros llegamos en diciembre nos encontramos un Banco Central lánguido, sin reservas, vacío”. Según el sitio Chequeado, cuyas investigaciones fueron hasta hace poco difundidas por LA GACETA en forma periódica, las “diferentes mediciones marcan que en diciembre de 2019 el gobierno de Cambiemos dejó reservas internacionales e incluso más altas que las recibidas en diciembre de 2015. Si se descuentan los diferentes pasivos del Banco Central, las reservas netas en el traspaso de gobierno en 2019 fueron de US$ 13.000 millones. Cambiemos recibió en diciembre de 2015 reservas netas nulas o incluso negativas, según la fuente que se tome”. Sería importante, para recuperar la evidentemente perdida confianza en la gestión de Alberto Fernández, transmitir la verdad en las declaraciones públicas. Asimismo, es fundamental diseñar un plan económico creíble que dé certeza a los inversores, a las empresas y a la ciudadanía en general, lo que contribuiría a la reactivación económica y a desalentar especulaciones con respecto a la cotización del dólar. Medida fundamental para reducir la fuga de divisas y la desvalorización de nuestra vapuleada moneda nacional. Sería un buen comienzo para llegar algún día a establecer medidas de fondo, de largo plazo, imprescindibles para lograr el ansiado desarrollo: garantizar la seguridad jurídica en forma estable y duradera; una visión moderna del país en su relación con el resto de los países de la región y del mundo, y una reforma fiscal que establezca una reducción efectiva de la insoportable presión impositiva que hace imposible la viabilidad de cualquier negocio privado.

Marcos Mirande

marcmirande@gmail.com